TECOMÁN, Col., 14 de abril de 2019.- Anunciada como una gran obra de infraestructura urbana que vendría a mejorar la imagen con la que la cabecera municipal recibe a los visitantes, la remodelación del paso vial El Limonero propuesta por el Gobierno de Colima y en mala hora aceptada por el entonces alcalde Lupillo García Negrete, cumple en esta Semana Santa un año de ser una acción gubernamental inconclusa, mal hecha, que además robó la identidad turística a los tecomenses al desaparecer la plaza y las letras de bienvenida, la iluminación y las jardineras en forma de iguanas que recibían a los turistas en el acceso a la ciudad capital iguanera.

Con un presupuesto millonario de inversión estatal nunca justificado para la percepción ciudadana, con un pésimo diseño vial, con un malísimo programa de ejecución planeado para molestar, la obra cuestionada por ciudadanos, transportistas, empresarios y autoridades municipales pasadas y actuales, está sin inaugurar por no estar terminada, y llena de promesas incumplidas de representes del gobernador Ignacio Peralta Sánchez de que será modificada, concluida, mejorada, y de que será regresada la identidad turística del municipio de Tecomán, empero, llegó otra vez la principal temporada de turismo en el año, y como en muchas otras cosas, el Gobierno de Colima sigue fallando a los tecomenses.

El titular de la Secretaría de Infraestructura de Desarrollo Urbano, José de Jesús Sánchez Romo, ha mentido más de una vez a los tecomenses, se comprometió a regresar las letras turísticas, las jardineras de iguanas, a pintar la escultura El Limonero y a volver a iluminarla, y en nada ha cumplido, pero no solo eso, tampoco ha corregido los trabajos mal hechos que ya han originado accidentes graves que han demostrado que la obra tampoco cumplió con su propósito de hacer seguro este paso vial, en detrimento directo de los ciudadanos de Tecomán.

Tecomán merece respeto del Gobierno de Colima, ya basta de burlas y promesas incumplidas a los tecomenses, José de Jesús Sánchez Romo debe cumplir con regresar la identidad turística al municipio antes de los días Santos, o renunciar. La indolencia, la omisión, y la incapacidad también son corrupción, ya no más obras de relumbrón mal hechas a costos millonarios.