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Café al momento / Noemí Herrera

Noemí Herrera / Quadratín Colima
 
| 29 de abril de 2017 | 7:35
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Derechos de la niñez

A partir del año 2011, el tema de derechos humanos en nuestro país ha sido visto desde una perspectiva garantista y progresista en todo sentido con la inclusión en junio de ese año, del principio pro-persona en el artículo primero de nuestra Carta Magna, a cuyo texto se le adicionó el hecho de que las normas interpretativas a los derechos humanos se realizará de conformidad con la propia Constitución General de la República, y de los tratados internacionales de la materia, favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia; este mismo artículo obliga a todas las autoridades, en el ámbito de su competencia, a promover, respetar y garantizar los derechos humanos.

Cuatro meses más tarde en octubre del mismo 2011, el artículo cuarto de nuestra Ley Suprema es reformado al incluirse el Interés Superior de la Niñez como principio guía para el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a los menores, constituyendo estas dos grandes reformas constitucionales.

La antesala para la creación de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes; con la cual el estado mexicano, cuenta con una herramienta que le permite garantizar de manera plena el ejercicio, respeto, protección y sensibilización de los derechos de los menores de 18 años.

De esta manera, a partir de diciembre de 2014, fecha en que fue publicada la referida Ley General, los derechos de la niñez son integrados como una porción de normatividad constitucional, entre cuyos méritos se encuentra fundamentalmente el reconocimiento a las niñas, niños y adolescentes como sujetos titulares de derechos.

Además de que en su articulado encontramos el establecimiento de una serie de principios con miras a garantizar la protección, por parte de las autoridades, de las garantías consagradas a los menores.

Destaca desde luego el principio fundamental del Interés Superior de la Niñez, el cual también es visto como un derecho y una norma de procedimiento, mismo deberá ser atendido y tomado en consideración en forma primordial en la toma de decisiones en los que se involucren a menores, esto de conformidad con el Comité de los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas.

Como se aprecia, el tratamiento y enfoque garantista de protección a la niñez, es un tema que está transitando en un mismo sentido en toda la esfera mundial, los derechos son inalienables, la protección y respeto a su cumplimiento nos corresponde a todos.

Como autoridades tenemos la obligación de aplicar de manera transversal y con perspectiva de derechos humanos las políticas públicas y programas que se implementen; aplicando los principios rectores de igualdad sustantiva, participación, inclusión y autonomía progresiva; desde luego que el reto es mayúsculo, sin embargo continuaremos fomentando actividades en las que se difundan, promuevan y garanticen los derechos de los menores, considerando en todo momento su edad, desarrollo y madurez.