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Foto: Especial

Café al momento / Noemí Herrera

Noemí Herrera / Quadratín Colima
 
| 12 de mayo de 2017 | 10:36
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Maternidad reestructurada

A mi mamá Nohemy …

Apenas hace un par de días los mexicanos celebramos a las madres, fecha dedicada a festejar a las mujeres que desempeñan este rol fundamental, que por denominación semántica y propia del génesis característico sobre la capacidad de albergar y dar vida a un nuevo ser humano es asociado exclusivamente al género femenino; esto desde luego responde no sólo a las normas sociales que se imponen en las comunidades, sino al hecho de que un hijo o una hija al nacer dependen en forma casi total de su madre, siendo ella la que cubre, entre otras cosas, las necesidades alimenticias que permiten la supervivencia.

Quizá estos hechos contribuyeron a la determinación de patrones de comportamientos en los cuales los varones fueron encasillados originalmente como proveedores económicos de la familia, mientras que las mujeres en su mayoría se responsabilizaban por las actividades domésticas y de crianza de la descendencia.

Los tiempos actuales en los que ha quedado demostrado que tanto el hombre como la mujer tienen las mismas capacidades para desarrollarse en todos los ámbitos de la sociedad han obligado a realizar un planteamiento innovador en cuanto a la reconstrucción de los roles tradicionales de los géneros, principalmente con la cimentación de elementos base para conformar un modelo de nuevas masculinidades; en el que se haga a un lado la censura emocional obligada para los varones, sobre todo al nivel hombre-hombre; el mandato de triunfar y ser exitosos como medio para destacar; o el cumplir con el imperativo de atreverse a tomar riesgos y lo que es peor ser agresivos, en un afán por dejar patente el “no dejarse”.

La maternidad reestructurada debe atravesar en forma transversal las nuevas masculinidades, como mujeres –hoy en día- debemos seguir preocupadas por atender las necesidades inagotables de una casa y la formación de los hijos e hijas, además de contribuir en gran medida como provisoras del hogar; lo cual implica el estar constantemente preparándonos para hacer frente a un mercado laboral altamente competitivo.

La maternidad es un regalo, como tal se vive y se vibra, la responsabilidad de formar seres humanos con atributos y valores acordes con una sociedad de respeto nos exige buscar vías para construir esquemas en los que los roles preestablecidos transiten por una concepción de mayor igualdad y menos estigmatización jerárquica, que frene o vulnere el desarrollo de la mujer como profesionista, ama de casa, educadora … o mamá.