Atención

Con el propósito de ofrecer una mejor experiencia dentro de nuestro sitio web, le sugerimos que actualice su navegador, ya que usted cuenta con una versión de internet explorer antigua, que ya no tiene soporte por parte de microsoft y que representa un riesgo de seguridad para usted.

Sigue nuestra transmisión en vivo.
Click para seguir la transmisión
x
Foto: Especial

Café al momento / Noemí Sofía Herrera Núñez

Noemí Sofía Herrera Núñez / Quadratín Colima
 
| 09 de Febrero de 2017 | 11:07
 A-
 A+

A un siglo de lejanía entre la Constitución Federal y la de CDMX

El pasado domingo se cumplieron 100 años de la promulgación de nuestra Constitución, la carta magna de todos los mexicanos, que constituye el documento fundamental que rige la vida de los que habitamos este país; creada por el constituyente de Querétaro en 1917, las normas contenidas en este gran dogma se han venido reformando a lo largo de este centenario en múltiples ocasiones; por lo que el contenido actual pretende recoger el sentir y actuar de las transformaciones sociales.

Esta fecha reviste una trascendencia doblemente significativa ya que por un lado se conmemora un siglo de que los mexicanos contamos con un marco normativo que nos rige como sociedad, el más longevo que tenemos como nación; y por el otro este 5 de febrero se promulgó la primera Constitución de la Ciudad de México; es decir la capital de nuestro país contará con un documento que plasma los anhelos de 100 personas con visiones, perfiles, creencias y filiaciones diferentes; los cuales arribaron a la asamblea constituyente por diversas formas, 60 fueron electos de manera directa por la vía de representación proporcional, 14 designados por el Senado de la República y 14 más por la Cámara de Diputados; 6 fueron nombrados por el Presidente de la República y la misma cantidad por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México; siendo este tapete ideológico la base sobre la cual se asentaron y reconocieron derechos, garantías y deberes de los ciudadanos capitalinos.

La constitución de la Ciudad de México, concentró en la vieja casona de Xicoténcatl del centro del país, una suma de ideales que indudablemente repercutirá en el resto de las entidades que conforman nuestra federación; esta primera constitución capitalina incluye temas que generan gran controversia en nuestra sociedad, tales como la revocación de mandato, la eliminación de fuero a servidores públicos, el derecho a una muerte digna, el reconocimiento a la diversidad, el uso medicinal de la mariguana y el trato digno a animales, entre otros tópicos que constituyen punta de lanza para el resto del país.

El reto mayúsculo de quienes se encargan de gestar y dar vida a un instrumento de esta magnitud, va más allá de plasmar el boceto de sociedad que se desea, de incluir una gran lista de derechos y garantías que la comunidad reclama; el reconocimiento implícito en la redacción del documento deberá de ir aparejado de las formas mediante las cuales el Estado formalmente establecido hará frente a los derechos consagrados, las instituciones deberán prepararse para hacer efectivas las garantías estipuladas en esta Constitución, la cual entrará en vigor el 17 de septiembre del próximo año; esperemos que este instrumento que recién nace, con una visión progresista e innovadora se adapte y regenere a la par de su sociedad; nuestra Constitución General ha tenido esa particularidad, se ha renovado y reconstruido de manera constante, buscando en gran medida el reconocimiento y ampliación de derechos humanos y políticos -de ahí su vigencia-; y desde luego que hay un futuro aún por escribir, las transformaciones políticas, sociales, culturales y económicas son demandas constantes.