1.-A los niños infectados de Covid 19 se les debe tratar con paracetamol, tés y VapoRub, ha dicho el secretario de Salud, Jorge Alcocer Acevedo.

Eso dice la máxima autoridad sanitaria del país. Hace recordar al tontorrón gobernador de Puebla, Miguel Ángel Barbosa, quien al principio de la pandemia profirió dos frases ejemplificadoras de su brillante inteligencia: la Covid 19 se trata con caldito de pollo y esa enfermedad sólo afecta a los ricos.

Así, entre remedios de la abuelita, los detentes y el desprecio por la ciencia se ha movido el gobierno federal en la gestión de la pandemia. Tampoco aprendió de las primeras tres olas y la cuarta le ha merecido desdén, minimización y mentiras.

2.- Ómicron es una variante del virus SARS-CoV-2. Es tan peligrosa y letal como las anteriores, con el agravante de una más veloz diseminación.

El rigor del razonamiento gubernamental se reduce a un sofisma rupestre: como hay menos hospitalizaciones, es menos dañina. El reino de la deducción veloz, la inferencia apresurada, un modo de colegir parecido al de los chismosos de barrio. Nada tendría de malo si fuesen cualesquiera ciudadanos, pero sucede que dirigen al país y están a cargo de enfrentar una pandemia en crecimiento acelerado.

3.- Hasta ahora, el aumento de las hospitalizaciones no ha saturado las camas disponibles. Sin embargo, hacia allá apunta. Como les importa más la imagen del “no pasa nada” para no desprestigiarse, recomiendan quedarse en casa en cuanto haya síntomas. Claro, así dejan los enfermos de acudir a los nosocomios e incomodar al gobierno, no lo exhiben. Si se curan en casa, si se mueren, si contagian a otros, es asunto suyo, no de las autoridades. Vamos -nos dicen-, reclúyanse y esperen al destino.

Nos dicen que no hay que vacunar a los niños, pero cada vez hay más casos de infantes contagiados -que pueden infectar a sus padres y hermanos- y sube el número de los que mueren por Covid 19.

-Vacúnate- nos insisten. Pero la vacunación es pachorruda, incierta su programación. Es asunto de esperar a ver cuándo le toca a quien tiene cierta edad para recibir dosis de refuerzo. Ah, pero también le echan en cara al país que han pagado tanto más cuanto por millones y millones de vacunas. Entonces, ¿por qué no las aplican con rapidez a todos? ¿Van a esperar los meses de campañas electorales?

4.- No, Ómicron no es menos letal. Lo es tanto como sus variantes predecesoras. Si a los vacunados los daña con menor fuerza, debe entenderse que de eso se trata, de que la vacuna propicie el incremento de las defensas del cuerpo. Eso afirman científicos expertos en virología, infectología y microbiología, esos formados en la “ciencia neoliberal” despreciada por el gobierno.

No en todos los casos resulta así. Una parte del total de infectados ha recibido tres vacunas y ha necesitado internamiento hospitalario. Brasil reportó hoy el primer fallecimiento por Ómicron de un paciente con tres dosis de vacunas.

5.- Si la gestión de la pandemia sigue, como ha seguido, repitiendo los errores del gobierno, pronto veremos dispararse los contagios a niveles fuera de control posible. Tampoco durará Ómicron unos cuantos días. En los países desarrollados con más altas tasas de vacunación que México, entran ya en la décima semana y el virus no cede. Nosotros apenas llevamos dos.

Mentir a la población sobre la letalidad, la duración de Ómicron y recetar remedios de la abuelita suplentes de la atención médica, despedir doctores y enfermeras asignados a la atención de pacientes con Covid es una conducta criminal. Y es la que ha asumido el gobierno.

MAR DE FONDO

** Si la pandemia exhibe el desorden del gobierno, no es la única región donde falla. Primero, anunció que enviaría un representante a la quinta asunción de Daniel Ortega, el dictador de Nicaragua. Dio marcha atrás después. Y de nuevo adelante, cuando el presidente dijo que enviarían al encargado de negocios en la embajada en Managua. De paso, nombró embajadores en la misma Nicaragua y en Venezuela. Un paso adelante y dos pasos para atrás. El baile del gobierno. En tanto, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, se toma fotos junto a Mafalda, en Buenos Aires.

** “Sí somos radicales”, le respondió López Obrador al senador Ricardo Monreal, luego de que el legislador afirmó que los radicales de Morena y del gobierno van a destruir el país. Dos mensajes hay ahí: uno para Monreal, que no es ni de lejos el candidato del presidente; dos, que los pleitos por la sucesión son, para el gobierno, más importantes que los asuntos nacionales.

** En el mejor de los casos, la inflación -la más alta en más de 25 años- comenzará a ceder en el segundo semestre del año, vaticinan los expertos. Así que prepárese para meses en que el dinero le alcanzará para comprar menos que antes. Tampoco se preocupe tanto, porque vamos requetebién.

Armando Martínez de la Rosa https://www.criterios.mx/