Buscapiés y calambres eléctricos

Como está planteada, la reforma eléctrica difícilmente pasará… si es que pasa. De entrada, no hay certeza de que Morena tenga asegurados los votos del PRI, lo cual rompería casi en automático con la alianza opositora. Pero tampoco se descarta una eventual catafixia: ¿conservar el Edomex vale esta reforma? Ah, sorpréndase, tampoco está claro lo que ocurrirá con los votos del Partido Verde.

Este martes anunciarán si van en bloque oficial o se reservan algunos votos sólo para guardar las apariencias.

No es para exagerar pero los buscapiés y la grilla hacen más ruido que el debate democrático y la negociación política.

Y ya que hablamos de buscapiés, cómo estarán las cosas que buena parte del gabinete fue convocado este lunes para echarle montón a la oposición en el Congreso. ¿Los van a convencer en una mañanera? Ya se verá.

En contraste, es sabido que en las redes sociales, en los sectores productivos y en el ámbito social informado el discurso contra la reforma eléctrica lleva la mano. Como dato interesante, en su reporte para El Economista (09-10-21), Roy Campos comentó que después de 10 semanas consecutivas con tendencia positiva, la imagen presidencial cayó esta última semana al 63.7 por ciento, entre otras razones por la polémica de la reforma eléctrica.

Ya veremos lo que detecten otras encuestadoras.

En Palacio Nacional invocaron a los espíritus de don Lázaro Cárdenas y Adolfo López Mateos para asustar a los priistas, pero también filtraron los chismes de la eventual premiación de puestos públicos a priistas de hueso colorado, siempre y cuando den su brazo a torcer.

Uno de esos chismes era el de que Bartlett dejaría vacante la CFE. Sus críticos lo candidatearon como director del Museo del Mamut en Santa Lucía. Eso dicen. Y no faltó la versión de que una de las cartas más fuertes en la negociación tiene que ver con la gubernatura mexiquense, uno de los últimos bastiones tricolores, que se definirá en las elecciones del 2023.

Será cierto o no, lo más seguro es que quién sabe. Pero lo que más ruido ha hecho han sido las advertencias lanzadas desde el atril presidencial, lanzadas para marcar a los opositores a la reforma como enemigos y traidores a la patria. Y no descarte que al calor de la emoción nacionalista, lleven a juicio político y hasta penal a algunos opositores, dependiendo de qué tan larga tengan la cola, o aunque no tengan cola que les pisen.

Gobierno dividido

Más allá de los buscapiés y la grilla, es una realidad que la correlación de fuerzas políticas, principalmente en el Congreso, es distinta a la del arranque del sexenio, es decir, el Poder Ejecutivo no tiene hoy el control sobre el Poder Legislativo. Y eso no es malo.

Lo que se ve lejos, muy lejos es el debate, el análisis, la negociación y los acuerdos entre los grupos parlamentarios.

Que el Congreso esté hoy en la cancha de la negociación política es una buena señal, lo malo es que la imagen de los actores políticos está tan deteriorada que el debate democrático y la búsqueda de consensos se empañan con la sombra de la sospecha.

En el último cuarto de siglo a Zedillo, Fox, Calderón y a AMLO les tocó conducir el país bajo el escenario de un “gobierno dividido”, es decir, sin mayoría absoluta en el Congreso.

Curiosamente Peña Nieto no le tocó bailar ese son.

El gobierno dividido le permite al Congreso desempeñar un importante papel de contrapeso real del poder, se trata de mejorar el equilibrio entre poderes y no erosionarlo, como diría Luis Carlos Ugalde.

A la mitad del actual sexenio, ya se verá hasta dónde están dispuestas a avanzar las fuerzas políticas.

En el caso de la reforma eléctrica, por ejemplo, con tal de que pase la propuesta presidencial, los morenistas podrían “meterle mano” a dicha iniciativa, aunque no quede igual a la propuesta original. Entonces, ¿para qué tanto brinco? Con eso dan por hecho que la posibilidad de que la reforma eléctrica pase sin que se le cambie una coma, simplemente no existe. ¿Y si la iniciativa termina en la congeladora? Seguimos como estamos.

Columnómetro de Aquiles Baeza.

1.- La impunidad salió a cenar. La periodista Lourdes Mendoza @lumendoz captó imágenes del ex director de Pemex, Emilio Lozoya, cenando en un exclusivo restaurante de la Ciudad de México (aún cuando es una persona sujeta a proceso criminal) y los jilgueros de la 4T primero lo negaron, luego trataron de justificarlo para demeritar el hallazgo de la columnista.

De pena ajena lo que hicieron en redes los oficialistas bots de la 4T.

2.- El mundo al revés. A los científicos del Conacyt mano dura, a los criminales de cuello blanco guante de seda.

3.- Sería bueno que los encargados de escribir los discursos y declaraciones del recién estrenado góber potosino, le echen un ojo a los diccionarios, por lo menos de sinónimos, pues todas las referencias que hace al gobierno que le antecedió es en contra de la “herencia maldita” del PRIAN. Por lo dramático, ya parecen capítulo repetitivos de telenovela.

4.- Esta semana en La última y nos vamos de Genaro Mejía @genarorastignac -en Newslatter de LinkedIn- una interesante reflexión: Por qué quiero (y puedo) ser mejor que Steve Jobs. No se la pierdan.