Con una población que rebasa los 400 mil, a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la rigen la Junta de gobierno y el rector. Pero éste tiene funciones ejecutivas, muy similares a la estructura ejecutiva vertical del estado.

La polémica que se ha dado últimamente en torno a nuestra universidad cumbre, la UNAM, la ven los críticos del actual régimen desde un punto sesgado. Y quizá valdría la pena que los críticos oficiales entre ellos
el presidente AMLO, no mencionaran a esa universidad por su nombre, sino que se dirigieran directamente a quienes quieren exhibir. Eso ya lo ha aclarado el presidente y la masiva membresía de la UNAM lo ha entendido desde un principio, pero los voceros de los que se sienten agredidos y los que se dan por ofendidos, salen a la palestra.

Hasta les dio por convocar a un paro que al momento es una entelequia. En alrededor de 15 años de cubrir la fuente universitaria en Sonora y en la CDMX, siempre percibí el elitismo en las universidades. Y ese elitismo que muchas veces fue omisivo con la información, se debe a que, sobre todo en la UNAM y otras universidades capitalinas, la mayoría de los directores y
altos funcionarios se niegan a dar entrevistas, alegando que el vocero es el rector.

En este encontré respuestas, pero la gran riqueza en el caso de la UNAM, que mucha gente ignora, pocas veces la pude llevar a páginas. Además de que los boletines oficiales eran escuetos y por lo general sobre hechos del momento. La rectoría controla la información.

CON ESTRUCTURA TRADICIONAL, LA UNAM CREÓ SECTORES PRIVILEGIADOS

Concentrada en la ciudad de México, la UNAM se extiende como un enorme monstruo académico en lo que se denomina Ciudad universitaria, con facultades que tienen 123 licenciaturas con 222 opciones para cursarlas en la CDMX y en el interior.

Es un entorno universitario al que vienen a estudiar alumnos de muchas partes del mundo sobre todo de centro y Sudamérica. Tiene 8 escuelas nacionales. Aunque hay datos actualizados, en 2018 tenía más de 200 mil estudiantes de licenciatura 115 mil en bachillerato y más de 30 mil de
posgrado, con 40 mil 578 académicos, 12 mil de tiempo completo.

Eso quiere decir que más de 28 mil eran de asignatura en ese año y formaban el conglomerado que hoy se rebela contra los bajos salarios que les pagan, mientras los grupos académicos de tiempo completo
ganan altos salarios.

El propio rector Enrique Graue ganaba 133 mil 168 pesos en 2020, contra 111 mil que ganaba el Presidente de la República.

Los salarios de funcionarios y directores, son superiores a los del sector público.

Estos datos se suman a muchos que hacen de la casa de estudios una institución grande, valiosa y compleja donde a la par que se desarrolla una gran actividad cultural con 26 museos y 18 recintos históricos, se producen
manifestaciones a favor y en contra, tomas de escuelas, agresiones de porros y grupos enmascarados y la permanencia de grupos elitistas creados por el PRI entre ellos el ex rector José Narro Robles, y en el ultimo tiempo con tendencias peligrosas de derecha.

UNIVERSIDAD DE ORIGEN PORFIRISTA, LA DERECHA QUIERE RECUPERARLA

Las principales decisiones de la UNAM las toman el rector, en este momento Enrique Graue y los 15 miembros de la Junta de gobierno.

El Consejo Universitario especie de órgano legislativo y de consulta, está en segundo término. Con antecedentes en la Real y Pontificia Universidad de México de 1551, que Maximiliano se dio el lujo de cerrar en 1868, la UNAM
tiene repuntes el 22 de septiembre de 1910, casi dos meses antes de que estallara la Revolución.

Sus avatares en estos 111 años han sido muchos pero se ha mantenido
autónoma al menos de nombre, porque desde sus orígenes ha sido fuente de concentración y desarrollo de poderes.

El PRI la usufructuó durante décadas imponiendo rectores, funcionarios y directores en las facultades y escuelas. Todavía quedan algunos que están
con un PRI disminuido y grupos de derecha que alientan el control en la casa de estudios que están creando conflictos permanentes en los últimos tiempos.

Han convocado a un paro que no ha tenido respuesta, para rechazar las opiniones de AMLO al que acusan de violar la autonomía con sus declaraciones.

La casa de estudios se rige con una ley con algunas
reformas, que fue decretada el 6 de enero de 1945, por el presidente Manuel Ávila Camacho (Impresos Alfe S.A. 1980).

Muchos sectores demandan que haya cambios profundos en la casa de estudios.

Hay nuevos tiempos, dicen.