Bien dice el dicho, que cada pueblo tiene el gobierno que se merece; porque alguien comentaba por allí que en Colima hay gente muy buena, porque de otra manera, como lo que ocurre en otros estados, ya hubieran incendiado todo el estado y hasta hubieran linchado a esos malos políticos, que se robaron los sueldos, vendieron lo que pudieron y desfalcaron los ayuntamientos.


Todo parece que la pesadilla está por terminar, el único problema que resta y que me sorprende, es la benevolencia de los miles de trabajadores que ajustándose el cinturón han aceptado plácidamente que las tres quincenas que les deben, se las paguen hasta la primera quince de noviembre.

Injustamente, cuando los trabajadores, maestros, policías y burócratas, apenas si tienen para comer y los proveedores ya no aguantan más y están a puntos de embargarlos.


Es sumamente injusto que las autoridades que tienen la facultad de castigar por cualquier tipo de delitos, se hicieron de la vista gorda, se cruzaron de brazos y dejaron que se escaparan tranquilamente, el peor de los bandidos que hemos tenido en Colima y todos los alcaldes, que también hicieron de las suyas, aún cuando sabían perfectamente que también son miles de millones de pesos los que desaparecieron y como consecuencia, se tiene esta crisis económica en más de 100 mil familias de todos los municipios del estado, porque no tienen ni para comer.

Los presidentes municipales del estado de Colima, que tomaron posesión de sus nuevos cargos, (hace ocho días) no hallan que hacer, porque también les dejaron las arcas de las tesorerías sin centavos, y el primer problema serio que tienen en puerta, es la quincena y de inmediato el aguinaldo.

Digo yo, ¿De dónde van a asacar los más de mil millones de pesos que necesitan de ya, para pagarle a toda esa gente?. Y los diputados están espantados, no saben quehacer, dicen lo que no fue en mi año, no fue en mí daño.

Los colimenses están sumamente confiados en la señora gobernadora, que con toda la buena voluntad del mundo ha estado interviniendo para solucionar el problema, pero la desvergüenza del otro, no le permite darle solución definitiva a la terrible quiebra que tiene el estado, tanto en las dependencias estatales como las municipales.

Ella también, tiene su dolor de cabeza, porque sabe perfectamente que al llegar al cargo, que será el lunes próximo, se va a encontrar con la terrible verdad de todo lo que se ha estado diciendo, de la sinverguenzada de la rata mayor, porque la señora gobernadora tendrá que recibir las participaciones a partir de enero del 2022 y mientras tanto, de ¿donde va a sacar para pagar las tres o cuatro quincenas que se adeudan y los aguinaldos de todos los trabajadores?, porque los ayuntamiento también van a pedirle su generosidad para solventar este grave problema.

Ese es el final feliz de un gobernador que pedía en su campaña, el voto para una persona con dignidad, con decencia y profesionalismo para gobernador el estado; y ándale, llegando enseñó el cobre y saqueó lo más que pudo para huir como vil y vulgar ladrón.

La verdad que ahora si le creo a Héctor Sánchez, que le va a quitar el apellido de Sánchez; porque sí da vergüenza; pero a ver si lo vuelve a ver, porque este vale ya se peló. Soida..