• De un yate en Acapulco a la cárcel de Nueva York
  • Siempre rechazó coordinar al Ejército con la DEA
  • Las violaciones de Morena en las dos elecciones

El destino inmediato es, ya lo sabemos, Nueva York. La Corte donde se enjuició y condenó a Joaquín El Chapo Guzmán y se procesa a Genaro García Luna.

El dato relevante de esta columna es cómo habría entrado el general Rafael Cienfuegos al mundo donde se le mezcla y es difícil de creer.

Eran sus tiempos de comandante en varias regiones militares, primero la Quinta, luego la Novena, después la Primera y finalmente la Séptima.

Por aquellas fechas, narra la historia de investigación estadunidense, fue invitado a varias reuniones comprometedoras. No se sabe a cuántas asistió.

Sí a una, según esa versión: Se realizó en Acapulco, en cuya bahía él, los invitados y el anfitrión abordaron el yate de un empresario mexicano conspicuo.

Desde entonces, dado su rango militar, su poder y la importancia de las comandancias encomendadas, se le dio seguimiento.

Ahí estuvieron, dice la narrativa, los jefes del Cártel de los Hermanos Beltrán Leyva y, por supuesto, El H-2, Francisco Javier Patrón Sánchez, a quienes les sonrió su mercado hasta el operativo de la Secretaría de Marina (Semar) en Cuernavaca.

Su mercado natural era el corredor Guerrero-Morelos-parte del estado de México-Distrito Federal, pero extendieron su poderío a los estados del Pacífico.

NADA CON LA DEA: CERVANTES

La información deberá demostrarse en tribunales. En lo personal, me quedo con dos hechos: Un desayuno con el general Salvador Cienfuegos cuando era secretario de Defensa: su solidez ideológica y su distanciamiento de la agencia antidrogas de Estados Unidos (Drug Enforcement Adminsitration, DEA).

–Nosotros como Ejército nos entendemos con el Comando Norte de Estados Unidos, todo a nivel institucional… Dijo de la Secretaría de Marina: –Ellos se entienden con la DEA…

Les ha dado resultado y allá ellos, nosotros no.

El segundo elemento es revisar cómo está infiltrado México de todas las agencias de Estados Unidos, a cuyo ojo no escapa ningún personaje con injerencia pública.

Pregunto a mi informante: -¿Desde cuándo se investigaba al general secretario? ¿Todo el sexenio pasado?

Desde antes, mucho antes.

-¿Y por qué se le dejó llegar a titular de la Defensa Nacional?

-El presidente (Enrique Peña) lo conocía, le tenía confianza, hizo amistad y le confió el Ejército… Dile al presidente que no… Pero también me recordó: -Las principales tareas contra el crimen organizado las realizó la Marina en el sexenio pasado. Al frente estaba el almirante Francisco Vidal Salmerón.

LAS VIEJAS MAÑAS DE MORENA

1.- Al margen de resultados, las autoridades electorales tendrán mucho trabajo post electoral por Coahuila e Hidalgo.

De entrada, la publicidad de dirigentes y operadores de Morena en tiempo de veda, lo cual incluye a la secretaria Citlali Hernández.

Ya les puso el ojo el Instituto Nacional Electoral (INE) y bravo por el consejero Ciro Murayama.

Pero hay más: René Bejarano se fue a manejar municipios conurbados de Pachuca y su trabajo, como en la antesala de Andrés Manuel López Obrador…

Por algo el gobernador Omar Fayad y el secretario de Gobierno Simón Vargas pidieron la presencia de la Guardia Nacional, que mandó personal y helicópteros artillados.

Y 2.- ¡ahí te hablan, Gabino Cué! El gobernador Alejandro Murat sigue remendando deudas heredadas en Oaxaca y ahora el turno es saldar cuatro mil 800 millones de pesos al ISSSTE de Luis Antonio Ramírez.

Si lo autoriza Hacienda, hasta el Hospital del Niño y la Mujer deberá entregar para cubrir parte del monto.