·El gobierno no tiene quien lo cuide

·Anda en busca de 25 mil vigilantes

·Onésimo no y La Luz del Mundo sí

Una de dos: El gobierno no tiene quién lo cuide. O no puede cuidarse solo. Al menos no como debiera institucional y orgánicamente. Esto se concluye de un hecho: La actual administración se había planteado tener a estas alturas al menos 35 mil elementos para cuidar todas las instalaciones públicas. En especial las neurálgicas, como son las petroleras, generadoras de energía, de seguridad pública, sedes de secretarías de Estado y demás.

Para ello creó un órgano desconcentrado al cual se denominó Servicio de Protección Federal (SPF) y al frente se puso a José Pedro Vizuet.

Lamentablemente este funcionario murió en enero del año anterior y el 20 de febrero de 2020 el entonces secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, designó por instrucción presidencial a Manuel Espino Barrientos.

El político duranguense inició una carrera contra el tiempo porque se le ordenó acelerar la formación de una estructura nacional para prescindir de cuerpos privados.

GN O SEGURIDAD PRIVADA

¿Pero qué ha pasado? No hay personal. Sirva de ilustración un dato: A estas alturas el SPF apenas rebasa los ocho mil elementos y anda en busca de mil 800 aspirantes a capacitar para alcanzar diez mil.

Candidatos con virtudes para superar estrictos controles de seguridad y confianza y dispuestos a encerrarse seis semanas para, en calidad de cadetes, recibir la instrucción necesaria.

Es un paso indispensable, pues no pueden relajarse los requisitos como sí ha pasado, por ejemplo, con miles de la Guardia Nacional (GN). Algunos se saltaron esas medidas: Manuel Espino Barrientos ha despedido poco más de 50 agentes por no cumplir los requisitos, aunque se les da de baja y luego pueden aplicar para demostrar cumplimiento de la norma.

Ese es dato menor ante la carencia de al menos 25 mil integrantes más, indispensables para cumplir el ordenamiento presidencial. Porque no se trata de llenar espacios con desempleados o sin capacidad y honestidad, supuestamente a toda prueba.

Además, hay la decisión superior de cancelar paulatinamente todos los contratos con las empresas de seguridad privada -la GN también ayuda- en el gobierno federal. Mientras se cuenta con personal suficiente y se instrumenta la transición, se firman convenios de coordinación con ellas.

ONÉSIMO CEPEDA Y LA LUZ DEL MUNDO

Ayer anunciamos la candidatura del obispo emérito de Ecatepec Onésimo Cepeda a diputado. Abogado de profesión –“y soy de los mejores”, me dijo un día en el Teatro Juárez de Toluca-, ha decidido retirarse. Lo hizo tras generar escándalo por ser famoso.

Durante mucho tiempo fue llamado confesor del PRI por sus críticos, pero al Congreso de la Unión han llegado otros ministros de culto sin causar polémica.

Por ejemplo, desde 1991 La Luz del Mundo de Naasón Merari Joaquín García -ahora preso en Los Ángeles por distintos delitos entre ellos corrupción de menores- ha tenido representantes. Al amparo de esos legisladores se montó un homenaje al supuesto apóstol de Jesucristo en el Palacio de Bellas Artes el 15 de mayo de 2019. Según las crónicas del día, en el homenaje se presentó la ópera El guardián del espejo y, entre otros, acudió el entonces presidente morenista del Senado de la República.

La convocatoria se amparó en una Asociación de Profesionistas y en la organización Empresarios de México.

Fue un gran espectáculo en el máximo recinto cultural del Estado y contó también con la presentación de la sinfónica de una secretaría de Estado.