Atención

Con el propósito de ofrecer una mejor experiencia dentro de nuestro sitio web, le sugerimos que actualice su navegador, ya que usted cuenta con una versión de internet explorer antigua, que ya no tiene soporte por parte de microsoft y que representa un riesgo de seguridad para usted.

Sigue nuestra transmisión en vivo.
Click para seguir la transmisión
x
Foto: Especial

Uso de Razón / Pablo Hiriart

Pablo Hiriart / Quadratín Colima
 
| 16 de abril de 2018 | 5:00
 A-
 A+

AMLO: el privilegio de engañar (desprecio a la ley)

Un grupo pequeño de empresarios y López Obrador mismo en diversas intervenciones, han asegurado que será respetuoso de la ley y de la división de poderes en caso de ganar la Presidencia. Miente, pues cuando fue Jefe de Gobierno no respetó ni una ni otra.

Cuando el poder Legislativo iba a votar la reforma constitucional para que el Gobierno de la Ciudad de México participe en el pago de la educación en la capital, como ocurre en los estados, el PRD (su partido entonces) tomó por la fuerza la Cámara de Diputados en dos ocasiones.

Como a López Obrador no le gustaba lo que ahí se iba a votar, desde la subsecretaría de Gobierno encabezada por Martí Batres se orquestó la toma de San Lázaro.

Los diputados del PRD en la Asamblea Legislativa fueros hasta las instalaciones del Congreso. Entraron con engaños, ayudados desde dentro por Dolores Padierna, y a manotazos se apoderaron de la presidencia para impedir que ahí se votara la reforma constitucional. Esos diputados de la Asamblea del DF, como se pudo conocer por una grabación hecha pública, fueron dirigidos desde la subsecretaría de Gobierno por Martí Batres.

Es decir, desde el poder Ejecutivo del Distrito Federal, Martí Batres usó a diputados locales para tomar la sede del poder Legislativo federal en dos ocasiones y así impedir que ese poder autónomo y soberano tomara una decisión mayoritaria.

¿Qué sanción puso López Obrador al subsecretario Batres? Ninguna.

Ése es el que dice que va a respetar la división de poderes desde la Presidencia de la República.

Promete con aplomo no ponerse nunca por encima de la ley.

Su huella como violador de la ley desde el gobierno de la ciudad fue demasiado honda como para olvidarla. O como para que no la sepan los jóvenes que van a votar por primera vez.

López Obrador dañó, con un par de marchas, esa joya de la jurisprudencia mexicana que es el derecho de amparo ante la actuación arbitraria de un gobernante.

El GDF violó un amparo a los propietarios del predio El Encino y AMLO incurrió en desacato, como lo publicó en ¡2002! el reportero Héctor Gutiérrez, de Crónica (las autoridades actuaron dos años y medio después, con la elección presidencial encima).

Los afectados siguieron un juicio que obligó a la PGR a solicitar el desafuero de López Obrador para ponerlo en manos de un juez, ya que dos instancias judiciales dictaminaron previamente que había incurrido en desacato.

Cuando fue desaforado por la Cámara de Diputados, López Obrador organizó dos manifestaciones gigantescas para presionar al gobierno y al poder Judicial. Después de esas marchas, la PGR resolvió que López Obrador sí violó el amparo del predio de los dueños de El Encino e incurrió en desacato, pero como ese delito no tiene castigo entonces “no hay delito”.

Eso duró el derecho de amparo frente a López Obrador: dos marchas.

¿Cuántas marchas le van a durar la independencia de la Corte y del Banco de México si gana la Presidencia?

López Obrador le regaló a la Universidad Autónoma Metropolitana un predio en santa Fe que tenía dueño, ese dueño contaba con un amparo. No le importó.

A la empresa española Eumex el Gobierno del DF le violó media docena de amparos para poner sus estructuras de anuncios comerciales en paradas de autobuses.

Y a los jueces y a los ministros de la Suprema Corte no los bajó de cómplices de un complot en el cual los magistrados actuaban como ejecutores de consignas políticas.

Todavía en la actual campaña sostiene en discursos que lo ministros de la Corte están “maiceados por la mafia del poder” y “nunca han sacado un fallo que favorezca al pueblo”.

Su animadversión a la separación de poderes es evidente en sus propias palabras.

¿Cuántas marchas les van a durar los dos poderes para someterse a su voluntad?

¿Cuántas tomas de instalaciones a palos y manotazos van a resistir en el Legislativo, si se organizan desde dentro de la presidencia de la República?

Promete bajarse el sueldo y crear muchos empleos. Sí, cómo no. Mañana lo vemos.