COLIMA, Col., 30 de agosto de 2020.- El Obispo de la Diócesis colimense, Marcelino García, incitó a los sacerdotes a que personalmente puedan ir retomando las actividades propias de la vida parroquial con mayor intensidad y cuidado, aunque no se señala la fecha en que serán abiertos los templos católicos.

Conforme al comunicado difundido por las autoridades eclesiásticas, entre las acciones de cuidado que se tomarán para poder abrir nuevamente los templos católicos en la Diócesis, están los siguientes puntos señalados por el Obispo:

– La celebración de la Santa Misa, con una pequeña participación de fieles que puedan guardar la sana distancia (50% de la capacidad conforme los criterios de sana distancia; la brevedad de los ritos), y participen siguiendo los protocolos de sanidad: medidor de temperatura, uso del cubre bocas y gel antibacterial.

– El acompañamiento espiritual y la asistencia en las confesiones.

– El servicio de la catequesis según las posibilidades de cada comunidad, (catequesis en línea).

– La celebración de los sacramentos y demás celebraciones y ejercicios de piedad.

– Servicios de oficina.

También se pide que se prevea con responsabilidad el reinicio de actividades, según las posibilidades de cada comunidad, evitando la aglomeración de personas.

Así también, el servicio que muchos fieles comprometidos ofrecen a la iglesia pueda dirigirse en estas circunstancias al cuidado, higienización, acompañamiento y organización de las celebraciones, para cuidar el buen desempeño y el cuidado de cada uno”.

“El interés de la Iglesia es el bien y la salvación de todos, no su abandono y destrucción. Si deseamos retomar nuestros servicios es porque estamos seguros que es para hacer un bien y no un mal”, refiere el documento.

En el comunicado se señala que “Vemos oportuno y necesario poder continuar las actividades pastorales con prudencia y con diligencia, así como otras organizaciones gubernamentales lo han estado haciendo”.

LA IGLESIA NO PUEDE SER SEÑALADA COMO INSTITUCIÓN NO INDISPENSABLE

Además, en el comunicado se indica que: “Sabemos que somos parte importante en la sociedad y la Iglesia no puede quedar relegada y señalada como institución no indispensable para el bien de la sociedad.

Por la fe sabemos que es mucho lo que podemos hacer por las comunidades que sufren y experimentan la necesidad.

Estamos seguros que, al sentir la presencia de Dios más cerca de ellos y el acceso a los sacramentos, con los debidos cuidados, ellos y cada uno de nosotros experimentaremos la fuerza de Dios que no abandona a su pueblo en medio de los peligros”.

El Obispo señala que “retomar con prudencia y mucha responsabilidad nuestras tareas y servicios pastorales es una acción que no se puede posponer. La insistencia y la necesidad de nuestros fieles demandan de nosotros un acompañamiento en estos momentos de dificultad, y aunque hemos estado atentos desde nuestras posibilidades, la vida eclesial no podría suspenderse.

Vemos oportuno y necesario poder continuar las actividades pastorales con prudencia y con diligencia, así como otras organizaciones gubernamentales lo han estado haciendo”.

Con información de PP.